Beatriz Asenjo

Gerente de “Hanami Textil” y voluntaria de 21Kilómetros

Voluntariado con niños – Hospital Niño Jesús

El martes 2 de enero viví una tarde muy especial que recordaré siempre con mucho cariño.

Eran las 6 y media de la tarde y salí de casa de camino al hospital del Niño Jesús. Era la primera vez que hacía un voluntariado en un hospital. Íbamos a pasar una hora jugando y haciendo actividades con niños que están allí ingresados.

He de reconocer que de camino al hospital estaba un poco nerviosa. No sabía qué tipo de situación iba a encontrarme y cómo reaccionaría a ello. Pero a la vez estaba entusiasmada, tenía muchas ganas de probar algo así y tenía el presentimiento de que iba a ser una experiencia que me iba a aportar muchas cosas buenas.

Cuando llegué al hospital me encontré con otras dos chicas que también venían de voluntarias, Úrsula y Paula.

Un poco perdidas, nos indicaron en recepción el camino hacia el salón de actos donde estaban los niños. Lo primero que pensé cuando entre por la puerta del salón fue que era una preciosidad de sitio. ¡Era todo tan colorido! Las butacas en tonos pastel, el enorme escenario con su telón rojo, el árbol de navidad…era un sitio mágico. Y al fondo, sentados en unas pequeñas mesas junto al escenario estaban los niños con el resto de voluntarios. Nos acercamos y saludamos a todos.

Estuvimos solo una hora con ellos, la hora que tenían libre para hacer este tipo de actividades, y se nos pasó volando. Dibujaron árboles de navidad en cartulinas de colores, los recortaron y los colgaron junto al árbol, les pintaron las caras las voluntarias de todo aquello que les gustaba, y hasta vino un mago a sorprenderles con trucos de magia en los que ellos mismos participaron y que les dejaron a todos atónitos.

Dos niñas se animaron y subieron al escenario a cantar y bailar un villancico delante de todos nosotros. Una momento precioso que me emocionó mucho.

Fue una hora en la que no paramos de hacer cosas, y en la que los niños no dejaron de sonreír en ningún momento. Verles tan contentos jugando, sin apenas conocernos pero siempre amables e involucrados con nosotros,  solo nos hacía a nosotros felices de poder estar teniendo la suerte de compartir ese rato con ellos.

Poco a poco se empezaron a ir los niños y nos fuimos despidiendo de cada uno de ellos. Creo que todos los voluntarios que nos encontrábamos en la sala compartíamos un mismo sentimiento, las ganas de volver a compartir juntos una experiencia como esta, en la que además de ayudar a los demás, nosotros también no dejamos de aprender cosas muy valiosas, como es la alegría que nos trasmitieron estos niños durante esa hora, que a pesar de poder estar muy enfermos, nunca la pierden.

Muchas gracias a Bea y Carmen, las chicas que están llevando a cabo este proyecto de voluntariado, por hacer cosas tan bonitas por las personas. Ha sido una experiencia increíble y estoy segura de que será la primera de muchas.

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